7 Trinity —¿Qué crees que estás haciendo? —La punta del cuchillo todavía se presionaba dolorosamente contra mis costillas, pero ahora la hoja estaba en mi espalda. Aún a centímetros de mi corazón, por lo que no era una gran mejora. —Siguiendo órdenes, que es lo que tú deberías estar haciendo. Y te dije que dejaras de hablar —Zel siseó entre dientes en mi oído, mientras hacía girar la afilada hoja lo suficiente para cortar a través de la fina tela de mi vestido y romper mi piel. Dolía, pero me negué a darle la satisfacción de una reacción. —¿Dónde está mi madre? —pregunté, pues él debía saber dónde estaba ella. —Dije, que te calles. —Su mano libre apretó mi hombro, dirigiendo mis pasos a través del sinuoso laberinto de pasillos y habitaciones en el palacio. El lugar estaba demasiado tr

