El día de mis cumpleaños me agarró deprimida, la abuela y el abuelo, me hicieron una vídeo llamada temprano para felicitarme, me hizo tan feliz ver sus rostros. Ellos estaban tan animados, y yo tan triste, pero no sé los hice saber, aunque mí rostro lo decía todo. La abuela empezó a interrogarme como siempre, ¿estás bien mí Fiore? – abu, si, todo está bien, le dije – Pero tus ojitos y tu cara dicen lo contrario. Yo le pegué una sonrisa de inmediato, la abuela no se había enterado de la noticia del certamen, al menos en toda la conversación que tuvimos no me lo mencionó, en ningún momento, no sé si fue porque la noticia no había traspasado aquellas fronteras, o si su desinterés por el mundo de la moda y el espectáculo, la habían hecho alejarse de ese tipo de medios. Pero habla

