Capítulo 16 Ambar No apareció. Enrique, mi padre, no llegó a la cita. Caminé de regreso a la casa, pensando en todo lo que Sebastián dijo y las palabras de Oli esta tarde. En el Oliver misterioso del que no conocía prácticamente nada. La gente que por la tarde jugaba en el patio de sus casas, había encendido las luces de las farolas del jardín y el pórtico. Ya la noche era una realidad. ¿Por qué no apareció? Me pasé la mitad del camino cuestionándome lo mismo: si debí buscarlo sabiendo que era probable que me llevara una decepción. Digo, no podía obligar a un desconocido a quererme. Más si había pasado 18 años ignorando mi existencia. ¿Debía buscarlo o apartarme? Me detuve frente a la casa de Oliver y el corazón se me aceleró, sin entender mucho por qué. ¿Estaría furioso conmigo por

