—No, no ¡por supuesto que no! —¡Que si! —dije en respuesta. Estaba exasperada ante su insistencia de que Denver no me conocía tanto como yo afirmaba, lo que me tocaba los huevos porque fue como si su cerebro recién captara aquel comentario y quisiera discutirlo justo ahora que estábamos por llegar al servicio técnico, lo último que quería era discutir sobre Denver frente a Aarón Isaac, debía estar loca, quise darle la razón solo para que aguardara silencio más yo tampoco paraba de refutar cada comentario como si mi vida dependiera de ello. Quizá estaba siendo algo provocadora. —Por favor, si ese tarado te conociera hubiese arreglado tu celular porque sabría cuán importante es para ti —selle mis labios cuando el golpe dio fuerte en mi estómago. No sabría si algún día iría por respuesta

