Esa tarde comimos helado y caminamos tomados de las manos, fue una tarde magica, los dias psaban y Mateo solo me llenaba de mimos y cuidados, todo el día estaba al pendiente de mi, u día llego con varios regalos que me dejaron estupefacta. — Te he traido varias cosas nena — me dice como ya se le ha hecho costumbre llamarme. Se sienta sobre mi cama y coloca tres cajas perfectamente envueltas en papel de regalo sobre ella — Abrelos — me insita y lo hago sin chistar, a que persona en el mundo no le gusta recibir regalos y nisiquiera es mi cumpleaños. Al abrir el primer regalo encuentro una tablet enorme con su estuche, chillo de emoción. — Gracias, gracias — le digo mientras destapo los demás, en donde consigo un celular y una computadora, esto es increible, me abalanzo sobre el y lo

