-. Hola Anais -. Dice y vuelve a dar otro paso, yo estoy petrificada, no sé qué hacer. -. No piensas decir nada -. Asegura y sigue caminado -. Te vas a hacer daño -. Indica y siento su cálida piel haciendo contacto con la mía que está hirviendo, y luego quita con mucho cuidado el café aún caliente de mis manos rozando nuestros dedos. -. Creo que está en shock. -. Murmura para el mismo mientras deja el café sobre su escritorio. Luego vuelve a girar a mi dirección y coloca sus manos sobre mis hombros, gesto suficiente para reaccionar y alejarme de su agarre. -. Horacio ¿Qué haces aquí? -. Pregunto aún si poderme creer que el amigo de mi esposo esté frente a mí, en mi nuevo trabajo ¿No era simplemente un socio? ¿Acaso nos mintió? -. Soy tu jefe -. Dice y camina hasta sentarse en su sill

