Nathaniel. Presente. —Elizabeth, necesito que revisemos esto, —Le señalo unos papeles que contienen un contrato importante. —En la hora del almuerzo. ¿Puedes acompañarme? —Le hablo a la segunda al mando de mi empresa. Confío demasiado en ella, y sé que, si estoy en un mal momento con algún contrato, ella me ayudará. Elizabeth tiene la paciencia para soportar mis días malos de oficina además de que no se inmuta por mis órdenes. Es la mejor empleada que tengo. Y además de que ella confió en mi cuando comenzaba mi empresa. Puede ser lo más cercano a una amistad. —Sí claro. Reserva en aquel restaurante de tu amigo. —Dice al salir de mi oficina. ¡Oh sí! Elizabeth me conoce bien. Voy a volver a ver esa chica, ese era mi plan desde el principio. Y mi polla está de acuerdo. Lo que neces

