—H-Hyung... No, esto está mal~ Se oye por enésima vez la temblorosa voz de Jungguk por el nervio que esta situación le está llevando a tener. Cierra sus ojos con fuerza tras las gafas de diseño circular que lo hacen ver como un lindo niño indefenso, para evitar ver la cara perversa de su acompañante. Esa acción logra que NaeHyung muerda su labio inferior extasiado de tanta inocencia y pureza que puede desprender el azabache con un solo gesto. Su entrepierna se coloca un poco más rígida de lo que ya está. —Hyung... —Shhh...—el rubio se acerca lo suficiente a su oído para poder susurrarle, y que nadie más que él, pueda escuchar lo próximo a decir—. Haz silencio, te pueden oír, Ggukie. Y tú no quieres que eso suceda—ronronea peligroso—. Se un niño bueno y no hagas bulla—pide. El menor al

