—¿Conoceré a todos los habitantes?— pregunté a Erick.
—Si así lo quieres— el hombre respondió.
—Puedo saber ¿A que se dedican las personas que no están dentro de los recolectores?
—Tenemos un cuerpo médico, un cuerpo de bomberos y otro más de policías. Nuestra colonia es ahora grande y pretendimos que los ciudadanos se sientan como si los infectados no existieran, así que la mayoría de ellos vive como comúnmente era normal.
—Ya veo— mire al frente y continué caminando en dirección a la que Erick me llevaba.
—También celebramos navidad, acción de gracias, pero la que más esperan es la fecha del día en que se fundó Pandora.
—¿Quién eligió el nombre de cómo llamar este lugar?
—La fundadora amaba un libro llamado Pandora, el nombre es en honor a ella.
Que bello honor el que me habían hecho, me alegraba saber que aún me recordaban y mejor aún que hicieran una fiesta en mi honor.
Las lágrimas comenzaron a inundarme —¿Estas bien?— preguntó Erick al ver que mis lagrimas bajaron.
—Si— seque una de ellas —Es solo que una basura entró a mi ojo— sonreí y mire en otra dirección.
—Ya veo— sonrió también, su sonrisa era burlona, pero no me importó.
—¿Qué tiene de malo llorar? Me pareció conmovedora la historia de este lugar.
—No hay nada de malo— susurro y se detuvo —Aquí es.
Este era el mejor lugar que mis ojos habían mirado. ¿Erick había echo todo eso por ella? ¿Por mi antigua yo?
—¿Qué es este lugar?
—Lo construyeron los hombres del grupo de recolección, Claris era un ejemplo a seguir para muchos y su muerte le dolió a muchos de nosotros, entonces construimos este lugar para recordar su memoria.
—Ella debe estar feliz ahora— sonreí y lo mire.
—Si— susurró él. —Hay alguien a quien vas a agradarle— me tomó la mano y comenzó a caminar en la dirección contraria.
—¿Quién es?—
—Alguien externo a la tropa de recolección, pero en algunos casos sale. Es el hijo de Claris.
—¿Mi bebé Ronny?— susurre a lo bajo.
—¿Dijiste algo?
—No, nada.
—El debe estar por aquí. Por lo general siempre se mantiene en su casa y no sale, pero solo los días como hoy le gusta salir y visitar a su mejor amiga.
No pasó mucho tiempo para que llegáramos al lugar, a lo lejos pude ver la silueta de dos personas, pero mientras me acercaba pude ver a un alto chico de espaldas, frente suyo había una hermosa mujer rubia, la cual sonreía mientras lo miraba.
—Hola, chicos— Erick habló una vez nos encontramos frente a ellos.
Ellos lo miraron —Hola, señor— habló la chica.
—¿Dónde está Ron?— preguntó Erick y la rubia miró al chico que estaba frente suyo.
—Él escapó, de nuevo— susurró diciendo la verdad.
—¿Dónde es esta vez?
—No lo se, lo juro.
Erick se dio media vuelta y tomó su radio —Busquen a Ron— ordenó al mismo tiempo que comenzó a caminar.
La expresión en su rostro demostraba enfado.
—¿Por qué tú expresión?— me acople a su paso —¿Él desaparece seguido?
—Más de lo que crees.
—¿A donde va?
—Siempre hay un lugar distinto.
—¿Por qué desaparece?
—Si supiera ya lo habría ayudado. Jamás me cuenta sus problemas, siempre ha sido así desde que su madre murió.
—Yo lo siento por eso.
—No hay de que preocuparse, él es un adulto ahora y sabe muy bien las cosas que hace.
Solo seguimos caminando, buscando a mi pequeño Ronny por todo el lugar. La radio comenzó a emitir una voz y fue en ese entonces que supimos el paradero del chico —Se encuentra en la torre central ¿Quieres que lo lleve de vuelta?
—Está bien— Erick respondió —Iré por el, tengo a alguien que va a caerle bien y se la presentaré.
Erick comenzó a caminar y yo lo seguí al costado. Si que este lugar era enorme, ya había caminado demasiado y la torre central parecía estar al final del mundo.
Una vez estando ahí mire hacia arriba, la torre central era demasiado alta y estaba segura que desde ahí arriba se veía todo.
—¿Puedo ir sola?— pregunté a Erick —Creo que él no se sentirá cómodo contigo.
—Pero…— no lo dejé acabar ya que comencé a caminar hasta las escaleras.
—¿No crees que por eso huye de ti?— comencé a subir los escalones.
La torre era alta, un humano normal no iría a la mitad cuando ya estaría agotado, pero yo no era un humano normal, así que rápidamente llegue hasta ahí.
El chico se encontraba sentado en el borde, miraba en una sola dirección y ese era el enorme monumento que le habían hecho a la memoria de su madre.
No lo pensé dos veces y me senté a su lado, él, al notar mi presencia volteó a verme confundido —¿Quién eres tú?
—Soy nueva aquí, me perdí y llegué aquí— lo mire —¿Tu eres?
—Ron— susurró —¿Tu nombre?
—Cero.
Me miró confundido —Cero no es un nombre.
—Si lo es— sonreí —O creo que mis padres estaban locos.
Rió —Entonces ¿Cómo encontraste Pandora?
—Cuando caminaba con Alan nos topamos con los enormes muros. Este es un buen lugar para que Alan pueda vivir.
—¿Alan es su hijo?
—Algo así.
—¿Cómo que algo así?
—El salvo mi vida, supongo.
—Mi madre dio su vida para que nosotros pudiéramos vivir— la voz del chico fue quebrándose —Aún duele.
Lo mire y las lágrimas ya habían invadido sus mejillas —Estoy segura de que ella murió feliz, ella no habría querido que tú te sintieras de ese modo.
—Lo se, pero la extraño.
—Ella no morirá si tú no la olvidas, sabes mi mamá solía decirme que las personas mueren cuando las olvidas, mientras ellas estén en tu mente y en tu corazón también jamás morirán porque su recuerdo sigue vivo. Si tú la olvidas ella dejará de existir.
—¿En serio?
—Si. Ella sigue viva porque tú no la has olvidado.
Escuche la respiración de Erick por detrás, estaba agitada. El pobre hombre había sacrificado quince minutos de su vida para subir unas escaleras demasiado angostas ¿Para que? Podíamos decir que quería hablar con Ron sobre sus frecuentes huidas.
No