Capítulo 30 -En Canadá- Darío despertaba muy mareado, sintiendo que la herida ya no le dolía así que como pudo se levantó y mirando que casi no había nada de gente en los pasillos, hasta que llegó observó que en recepción no había nadie, así que tomó el teléfono para marcarle a Fernando. ―Bueno, siii ―Fernando soy yo. ―Darío, ¿Cómo estás? Me dijo tu madre que estas muy mal, que estabas inconsciente a causa de tu desesperación por salir antes de tiempo. Tu madre, estaba muy preocupada andaba buscando tus documentos ya que dice que perdiste todo, pero no los encontró. ―comento Fernando, del otro lado de la línea solo mirando su monitor ya que estaba en su oficina trabajando. Darío al borde de la desesperación. ―Escúchame casi no tengo tiempo, me han mantenido así dormido por varios día

