Angelo –¿Quieres otro golpe? ¿Desde cuándo tienen conexión Santino y tú? Volvió a preguntar mi nada paciente amiga Sofía. –Yo… No lo recuerdo, creo que fue hace unas pocas semanas. –Estás colmando mi paciencia, si no quieres recibir más de mis golpes vas a tener que hablar. No me importa quedarme aquí toda la noche, no tengo nada mejor que hacer y tampoco tienes idea de las ganas que tengo desde hace mucho tiempo de darte una paliza. Un hilo de sangre ya recorría su piel desde su boca hasta donde terminaba su mandíbula, varias huellas del maltrato se asomaban por su mejilla, ojeras y labios, prometiendo convertirse de un color verdoso a uno morado oscuro. La muy desgraciada supo como aguantar bien las agresiones que venían dándole desde hace varios minutos, suspiré abatido cuando

