Capitulo5:La Estancia en el Otro Reino y sus Diferencias

3045 Palabras
Maryam y Zain fueron llevados a unas habitaciones de colores pastel con adornos en madera oscura. Las camas estaban en el centro de las habitaciones y un baño frente a esta. Las habitaciones en estructura eran iguales, pero los colores varían un poco. Por la noche, cenaron algo ligero y se fueron a descansar a sus aposentos. Maryam, una vez entró en la habitación, revisó en su equipaje si tenía algún conjunto para dormir, encontrándose con un camisón cortito, de tela color crudo. Se aseo, se puso el camisón y se quitó el maquillaje con el agua micelar que llevaba en un neceser. Tras esto, se dirigió a la cama, pero antes, observó que la sala tenía un balcón en la pared izquierda de la cama, con vistas al reino. Ella regresó al interior y se acercó a abrir la cama, cuando llamaron a la puerta y, al abrir, se encontró a Zain, quien entró rápidamente a la habitación. -¿Ha pasado algo?- le preguntó al verlo tan alterado. -No, es que me daba miedo que me vieran entrando a tu habitación y que rompieran el pacto.- aclaró él, ya más tranquilo. -¡Que susto me has dado!- le gritó en susurros Maryam. Mientras conversaban escucharon unos golpes en la puerta de la habitación, por lo que Maryam le pidió a Zain que se ocultara en el baño mientras ella abría la puerta. Él se dirigió al baño, pero dejó la puerta entreabierta por si tenía que actuar. Ella fue a la puerta y, al abrir se encontró con el rey. -¿Puedo pasar? - le preguntó. -Sí claro, ¿Necesitáis algo, Majestad?- le preguntó extrañada la chica, no entendiendo que hacía el hombre ahí. -Venía a darte la bienvenida, ¿Tus aposentos son de tu agrado?- preguntó el rey. -Sí, es una habitación muy acogedora Majestad.- comentó echando hacia atrás, mientras el rey avanzaba hacia ella. Zain, al ver las intenciones, salió del baño, cerrando la puerta de golpe para llamar la atención del rey. -Buenas noches, ¿Necesitáis algo?- preguntó. -Solo venía a daros la bienvenida, ¿Sus aposentos son de su agrado, Príncipe?- preguntó el rey, alejándose de la chica. Maryam, se acercó a Zain y este la abrazó. -Sí, aunque prefiero estar acompañado por mi prometida.- le comentó, sonriendo al rey. -¿Pasáis las noches juntos?- preguntó el rey. - Quiero decir, ¿Está permitido por vuestra religión dormir juntos, sin estar casados?- -Bueno, otras parejas yacen juntos antes de casarse, o con otras personas que no son sus parejas- le comentó Maryam, mirándole fijamente. -Tienes razón, muchos hacen eso.- respondió el rey. -Aunque no todos hacemos lo mismo, nosotros por ejemplo, yacemos juntos y, no tenemos pensado hacerlo con otra persona que no seamos nosotros.- contestó Zain. Maryam se puso a pensar, ella desde pequeña, solía sentir cosas por varios chicos a la vez y no le veía nada de malo. El rey, tras un rato de charla con el príncipe, se retiró a sus aposentos, dejando descansar a la pareja. -¿Estás bien? - le preguntó Zain a Maryam, observando que no había estado muy presente en la conversación con el monarca, sino que se había quedado pensando en su mundo. -Sí, estaba pensando en lo que has dicho.- le comentó ella. -¿He dicho algo malo?- le preguntó él. -No, es que, en nuestra sociedad está arraigada la idea de poligamia, ya que un hombre puede tener numerosas esposas, mientras pueda mantenerlas. Pero, en cambio, la poliandria, que es una mujer con numerosos esposos, está mal vista, no es común y es ilegal. - contestó Maryam.- Y, creo que es injusto, ya que vosotros tenéis mayores oportunidades en todo y, nosotras, tenemos que casarnos obligadas sobre todo con hombres mayores que nosotras, otras son casadas como moneda de cambio en negocios y conflictos, a otras las venden. Y yo estoy harta, quiero elegir con quien casarme, no que se me imponga porque soy mujer. - exigió Maryam. -Entonces, Si te dijeran de casarte conmigo, ¿lo harías por obligación?- preguntó Zain, esperando lo peor, ya que la condición que tenía impuesta Maryam era casarse con un hombre de su familia. -No, lo haría porque siento algo por ti y, seguro que para ese entonces, te amaré.- le contestó ella, expresando que quería todo con él. -Pero tengo que decirte algo, algo que no he confesado a nadie y me pasa desde pequeña. -le miró algo preocupada. -Dime, no te alarmes, estoy aquí para escucharte. Yo también lo quiero todo contigo, es más, yo no quiero concubinas ni más esposas, quiero dedicarte todo mi tiempo a ti. - le contestó él. -A ver, por donde empiezo.- comentó. - Suele pasarme que me siento atraída por varios hombres a la vez, se que en nuestra sociedad está mal visto, pero es lo que siento y no lo puedo cambiar. Recuerdo verte a ti en mis sueños antes de conocerte, en el desierto, pero ahora me planteo que no solo te veía a ti, sino también a alguien más.- le explicó ella, a lo que Zain la miró preocupado. -¿Me cambiarías por otro hombre?- le preguntó el príncipe. -No te cambiaría por nadie, solo tendría una relación con ambos hombres, consentida por las dos partes. - le explicó Maryam.- Sería una relación donde formaríamos una familia juntos, los tres y nuestros hijos. - -Entonces, ¿Seguiríamos siendo pareja, solo que añadiendo un hombre más?- preguntó Zain. -Sí, pero deberíamos hacer una ley que permitiera ese tipo de relaciones. - le comentó Maryam, acariciando la mejilla. - No quiero que persigan a nuestra familia y menos si estamos trabajando para unir reinos. - le explicó. Él, para calmar a la chica, la apretó entre sus brazos y la besó. -No pienses en eso, ya nos las arreglaremos. - le calmó el chico.- Deberíamos ir a dormir, ¿No crees?- -Sí, voy a ir abriendo la cama mientras tu te cambias. - le comentó ella, Zain asintió y se comenzó a desvestir, quedando en una ropa muy parecida a la que usó la noche anterior. Una vez acabó, se acercó a Maryam por detrás y la abrazó, apartando el pelo del cuello para dejar un beso en la zona. -Ya estoy, vamos a dormir.- le comentó. Maryam, en vez de rodear la cama, se subió en esta y gateó sobre las sabanas hasta llegar a su sitio, apartó las sábanas y se metió dentro. Zain, por su parte, observó todos los movimientos de ella, con una mirada pícara y una sonrisa ladeada. Posteriormente, copió los actos de ella, abriendo las sábanas e ingresando en la cama. Tras este hecho, se recostó cerca de la chica, la atrajo hacia él y la rodeó con sus brazos. Maryam, por su parte, colocó la cabeza en el pecho de Zain y cayó en los brazos de Morfeo, seguida del príncipe. Al día siguiente, fueron despertados por unos golpes en la puerta, un siervo les comunicó que les esperaban en el comedor en media hora, por lo que ambos se levantaron de la cama. Zain, se despidió de Maryam y se fue a su habitación para darse un baño rápido y vestirse con una túnica de color arena con adornos dorados. También, utilizó unos zapatos a juego, típicos de su reino. Maryam, una vez que Zain se retiró a su habitación, ella cerró con pestillo la puerta y se dirigió al baño para darse un baño rápido y arreglarse, luego, se vistió con una túnica color beige con adornos plateados y se echó un líquido en el pelo, con base de hojas del té, ya que sabía la falta de higiene que existía en dicha época y, quería evitar los piojos. Tras esto, se peinó con un moño apretado y se puso un pañuelo, no solo como protección para su higiene, sino que le daban insolaciones muy fácilmente, y eso que cuando estuvo en el desierto no le pasó nada. Cuando se iba a maquillar, llamaron a su puerta, Maryam quitó el cerrojo y abrió la puerta encontrándose con Zain, quien la miró extrañado. -¿Qué pasa?- le preguntó ella. -Nada, simplemente se me hace extraño verte con pañuelo, ya que siempre te veo con el pelo sin tapar, aunque esté recogido.- le comentó el príncipe. -¿Te molesta que vaya con el pelo sin cubrir?- le preguntó Maryam, sabiendo que en su época, normalmente, las mujeres de su e***a se cubrían el cabello y, solo las podían ver sus maridos sin velo. Aunque en su familia era diferente, su padre nunca les había obligado a ponerse velo y les daba permiso para hacer muchas cosas que otros pensarían que serían impensables, como por ejemplo, que Maryam fuera a comprar a un supermercado, sin la presencia de su padre. -No, de hecho me fascina, eres tan diferente.- le comentó.- Y eso es lo que me enamora de ti.- le respondió, besándola en los labios, dándole igual si les veían o no. -Hoy me he cubierto el cabello por higiene, debido a que en este reino no hay mucha.- le comentó Maryam tras el beso, una vez que habían cerrado la puerta. - De hecho, me he echado un líquido que repele piojos, por eso supongo que oleré fuerte, voy a rebajar el olor con perfume pero no prometo nada.- le explicó ella. -¿Puedo echarlo yo también?, no me gustaría contagiarme con nada. - le preguntó el príncipe. -Si quieres te lo echo, tengo que masajear tu pelo y será más cómodo para ti, si te apetece, claro.- le comentó ella, algo sonrojada. -Claro, me encantaría.- le respondió él, dejando a la chica que hiciese lo que quisiera con su pelo. Ella comenzó a trabajar sobre el cabello de él, echando varias gotitas en las raíces de este y masajeando con mucho cuidado, evitando hacerle daño. Cuando acabó, le pidió que le trajera su perfume, para echarlo y que no oliera tan fuerte, él lo hizo y, tras ponerle perfume, casi no se notaba el olor al líquido anterior. Maryam, hizo el mismo procedimiento que con Zain, se puso su perfume y se maquilló muy sutil. Cuando estuvieron listos, se dirigieron al comedor, donde se encontraron con un banquete con Pan y cereales, frutas frescas, quesos, huevos cocidos o escalfados, miel y mermeladas. Para beber, observaron que había agua, vino, leche e infusiones de hierbas. La reina les ordenó que se sentaran cerca de ella, por lo que Maryam se sentó al lado izquierdo de ella y Zain al lado de ella. Fue un desayuno tranquilo, donde se hablaron de temas amenos y se contaron anécdotas. Al lado derecho de la reina, estaba sentado el Gran Capitán, quien les acompañaría durante su visita al reino. El hombre portaba una armadura ligera, ya que era solo por protección, mientras que la reina, llevaba un vestido azul oscuro muy simple, sobre un vestido blanco. El cabello lo llevaba cubierto con un pañuelo blanco y, sobre este, llevaba la corona real. Tras acabar de desayunar, se pusieron en marcha. Visitaron catedrales, castillos y monumentos históricos, mostrándoles a Maryam y a Zain su cultura y la riqueza de su reino. Por la noche, volvieron al palacio a descansar, cenando todos juntos y luego, regresando a sus aposentos, donde Maryam volvió a dormir con Zain. Al día siguiente, se prepararon para regresar a casa, desayunaron con los monarcas y se despidieron de estos, dándoles objetos de lujo como joyas, rollos de telas y obras de arte, entre otras cosas. Maryam y Zain, les invitaron a su reino y los Reyes, prometieron viajar pronto. Ellos regresaron a la Alhambra, pero durante el camino, pararon de comprar en el mercado del reino, antes de partir al suyo. Durante el camino, hablaron de las diferencias entre ambos reinos como la diferencia de lenguas y de la religión, ya que en el territorio de los Reyes Católicos la religión era exclusivamente cristiana, pero, en el Reino Nazarí la religión era musulmana, aunque coexisten con cristianos y judíos. La lengua que se hablaba en el Reino de los Reyes Católicos, era el castellano. Frente al Reino Nazarí, su lengua predominante era el árabe, pero, al coexistir, adoptaron también el idioma de dichas comunidades. Referente al arte, el Reino de los Reyes Católicos se basaba en una arquitectura gótica y renacentista. Su arte se basaba en obras religiosas, tanto en pintura como arquitectura, ya que se construían numerosas iglesias y catedrales, se pintaban retablos y pinturas de dicho carácter. También, la pintura flamenca y española. Y, se hacían muchos retratos reales, donde se mostraba a la monarquía y a la nobleza. En cambio, en el arte Nazarí destacaba una arquitectura islámica, con intrincados detalles decorativos, los arcos de herradura, los preciosos patios con fuentes, todos estos con detalles de figuras geométricas, patrones naturales y caligrafía árabe. Las paredes se decoraban con azulejos. Los patrones de decoración no solo se utilizaban en la arquitectura, sino que también en los manuscritos que se realizaban. Hay que recalcar que la Corte de Granada era mecenas de las artes y las letras, siendo apasionados de la música, la poesía y la literatura. La pareja, también comentó la diferencia entre ambas culturas, sus costumbres y tradiciones, debido a que las festividades cristianas venían influenciadas a la liturgia y a festividades cristianas. Frente a las festividades musulmanas, que vienen influenciadas con la cultura islámica, festividades, rituales religiosos y normas sociales. Durante el camino, también aprovecharon para descansar y darse cariño mutuamente, ya que cuando llegaran, tendrían que controlarse más y no mostrar su amor de forma tan abierta, por lo menos de momento. Al final, cayeron rendidos y se despertaron al llegar a la Alhambra, donde se reencontraron con su familia, contándoles todo lo que habían aprendido y visto en el otro reino. También, hablaron de las diferencias que habían entre ambas culturas y explicaron cómo habían llegado a un entendimiento. Posteriormente, les comentaron que los Reyes Católicos habían aceptado la invitación y que les habían otorgado regalos, que expondrán en las paredes de la Alhambra. Al ser de noche, cenaron en el comedor, ante la ausencia de la esposa del sultán, quien había caído enferma durante su viaje. Antes de retirarse a descansar, el Sultán se reunió con ambos en su despacho, deseando escuchar las buenas noticias, que mejorarían la situación. -Majestad, los Reyes Católicos han aceptado las condiciones que hemos planteado y van a venir de visita, lo antes posible, según nos han comentado.- le comentó Maryam. El Sultán abrazó a su hermano, celebrando las buenas nuevas. -Querida, gracias por tu ayuda, estás solucionando muchos problemas internos del Reino, que ni yo mismo podía solventar. - le comentó el Sultán feliz. - Estoy muy agradecido con vosotros. Si deseáis, podéis iros a descansar, mañana hablaremos de vuestra recompensa. - Entonces, Zain cogió de la mano a Maryam y caminaron hacia la salida del despacho. Allí, se despidieron del monarca y se dirigieron a sus aposentos, donde se despidieron y entraron cada uno en el suyo. Ambos, de lo cansados que estaban, se dejaron caer sobre sus camas, durmiendo al instante, con la ropa del viaje. Maryam, al caer en los brazos de Morfeo, comenzó a visualizar el desierto de nuevo, dos pares de ojos distintos, unos de Zain y otros de otro hombre, que parecen observar a través de sus sueños, cuidándola No ve nada más que los ojos de ellos y dunas con arena brillante, más anaranjada que la del desierto donde había estado. Durante su sueño, podía sentir el calor del desierto sobre su piel, la arena caliente donde se hundían sus pies. Mientras tanto, en la otra habitación, Zain también soñaba que estaba en dicho desierto, viendo a Maryam cubierta en telas negras para evitar una insolación. Había algo en ella distinto, una fuerza interior que salía a flote a través de ella. Zain miró a su alrededor, dentro del sueño, observando el árido paisaje, buscando alguna pista de donde podían estar, pero solo veía arena, a Maryam y a un hombre vestido de n***o completamente, quien se protegía la cara con un turbante del calor abrasador. Sus sueños se habían unido y les mostraba a ambos parte de su futuro, del cual tenían mucho que aprender. Lejos del palacio, en una tierra lejana de oriente, un hombre se encontraba observando el horizonte, pensando en el sueño que había tenido esa noche, en el cual aparecía una chica joven y un hombre. A la chica la había visto anteriormente en sueños, pero al joven no. Extrañado por lo ocurrido, decide ponerse en contacto con un líder con mayor experiencia que él, mandando a su halcón con un mensaje. “Necesito tu consejo, estoy teniendo sueños extraños, donde aparece una chica joven, ataviada con nuestras ropas, pero que no conozco de nada. Hoy, no solo he soñado con la chica, en el sueño aparecía un hombre de apariencia joven. No entiendo qué está ocurriendo. “ Una vez preparado el mensaje, lo ató a la pata del ave y le dijo a quién iba destinado el mensaje. Luego, le hizo una carantoña y la impulsó para que volara, esperando que el mensaje fuera recibido. El hombre, observó cómo el halcón volaba y, tras perderle de vista, se acercó de nuevo a su tribu para que le comentaran si habían tenido algún problema al instalarse en esa zona del desierto o si les hacía falta alguna cosa. Se dedicó a ayudar a su gente en lo que necesitaba y, cuando estuvo todo resuelto, ingresó en su carpa, sentándose en un asiento y escribiendo todo lo que había soñado, para archivarlo junto al resto de sus sueños. Esperaba que el Sabio pudiese dar respuesta a sus numerosos sueños, donde veía a aquella joven, tan distinta a todas las mujeres que había conocido. Tras esto, se levantó y se dirigió a la zona donde estaba su cama, dejándose caer sobre ella e intentar meditar sobre todo lo que ocurría a su alrededor, pensando en el futuro que le esperaba a él y a su tribu y, si podría encontrar aliados en caso de verse envuelto en una disputa. Y con eso, se durmió.
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