Me senté al lado de mi amiga, por un momento. Necesitaba contemplar mi entorno. Todo se me hizo tan irreal, que tuve que pellizcarme el brazo para constatar que no se tratase de un sueño. ¡Mi vida dio un vuelco total en menos de un mes! Estaba casada con el hombre de mis sueños, rodeada por mi familia y amigos más cercanos, en un lugar precioso, decorado con telas y luces de color verde esmeralda. Gabrielle se lució. De verdad que hizo un buen trabajo, junto a la decoradora profesional que su papá contrató como parte de mi regalo de bodas. Según mi amiga, había una segunda parte de ese regalo, y la descubriría después de la fiesta, cuando mi esposo y yo estuviéramos en la comodidad de nuestra suite en el Embassy Suites by Hilton, donde pasaríamos la noche de bodas. Obsequio cortesía de m

