Febrero de 2002 En cuanto la bocina del auto de mi padre sonó, anunciándome que había llegado, mi cerebro se puso a trabajar a toda prisa para idear un plan. ¡Tenía que ver a Antoine! Le pedí a Ellie que mintiera por mí, que le dijera a mi padre que teníamos que hacer un trabajo de investigación para el día siguiente. Secundé la mentira diciendo que olvidé por completo que era una asignación de la semana pasada y que debíamos entregarlo porque equivalía al treinta por ciento de la nota final de la materia. Al principio mi amiga se mostró renuente, ya que no le gustaba mentir, pero al final cedió, al ver lo desesperada que estaba por ver a Antoine. Mi padre se tragó comió el cuento y me hizo prometer que no cometería ningún disparate. Hice la promesa cruzando mis dedos por detrás de mi

