El sonido de los cubiertos chocando con los platos y las voces de los comensales, inundaban inundaron el lugar, pero no era eso lo que me tenía abstraída, sino el recuerdo de lo que pasó un par de noches atrás. No podía dejar de pensar en La mañana del día anterior recibí la inesperada visita de Antoine en la tienda de Gabrielle y en la noche, recibí su llamada, luego de mis intentos fallidos por llamarlo yo a él. Soy una cobarde, lo admito, ¿pero cómo no serlo si la persona en cuestión es al único que has amado, y al mismo tiempo, al único que has odiado con todo tu ser? Las palabras de la doctora Jensen retumbaron en mi cabeza con fuerza. Necesitaba tomar una decisión. Hablar con Antoine, tratar de perdonarlo, aunque fuese difícil, y mandarlo al diablo de una vez por todas. Eran la

