Ethan Foxx
—Gracias, tú también. — Pude ver cómo sonreía y al mismo tiempo sus nervios hacían que se agarra las puntas de su cabello.
—¿Cómo sigues? Ya deberías estarlo, han pasado algunos días. —Asentí tratando de no embarrar un poco con palabras sin sentido el ambiente.
—No estás hablando mucho ¿Sucede algo?
—Si te soy sincero, está pasando mucho.
—¿De verdad? —pregunto cómo preocupada, tal vez piense que le tocará regresar.
—Es que estás hecha todo un infarto, estás tan sexi. Ese vestido y tus labios son todo una maldita provocación, siento que estoy empezando a perder mis modales.
—Eso es muy bueno entonces —mordió su labio inferior con una satisfacción que pude sentir que toda mi sangre corría hasta mi entrepierna, y todo eso junto al fuego que su piel emanaba justo ahora, era como estar en el puto infierno.
—Demasiado bueno, y creo que ya no puedo controlarme más, quiero sentirte cerca de mi. Quiero besar tus labios y extraer el néctar de tu piel y disfrutarlo por completo; hundirme en tu y llenarte de placer, Emily yo solo necesito que des ese paso que yo haré que grites mi nombre hasta quedarte sin voz.
—Un paso, Ethan el simple hecho de haber venido y vestirse así era el paso que necesitabas. Yo estoy lista para ti desde mucho antes, tu eres quien debe dar el paso y saciar nuestros cuerpo y evaporar este fuego que nos quema.
Me acerqué a ella. Tomé su cintura atrayéndola hacia mí y mi otra mano la tomé del cuello y comienzo a besarla sin dejar un minuto fuera para tomar aire. Solo éramos ella y yo. No existía nada más en ese instante, sus labios me tomaban con la misma ansiedad que yo lo hacía y eso me excitaba como nunca antes; seguramente ella podía sentir como la erección crecía debajo de mis pantalones, me estaba volviendo loco.
Sus ojos se posan directamente a mis labios, sus manos agarran con fuerza mi camiseta atrayendo así nuestros cuerpos, después de tomar aire ¡Esto es una locura! Esta chica es una bomba apunto de explotar y aunque fuese un poco de loco aceptar esto simplemente lo digo, me gusta demasiado este rol de Emily excitada. Sus labios se impregnan en los míos en un apasionante beso, ese que por más que cualquiera que no quisiera esto no encontraría la forma de parar, es adictivo. Es fenomenal sentir la pasión que hemos acumulado a través de un beso, los besos dicen tanto que me fascina poder hablar sin sonar una sola palabra.
Ella toma fuerzas de no sé dónde para lanzarse a horcajadas sobre mí pidiendo que vayamos a la habitación, no puedo ignorarla hasta yo deseo tenerla sobre mi cama completamente desnuda y expuesta para mí. Cuando llegamos a ella se baja inmediatamente y se coloca justo enfrente de mí.
Saca fuerzas de no sé dónde y me lanza hacía la cama; de inmediato se coloca a horcajadas sobre mí y continúa con aquel beso, estoy paralizado y no puedo creer que sea ella quien esté tomando el control de esta situación; es impresionante y por más que quiera apagarlo siento que no podré hacerlo, ella ha tomado la batuta de esta situación por lo que no hay vuelta atrás.
—¡Tócame, hazme tuya! — Toma una de mis manos para llevarla hasta su cintura y lo mismo hace con la otra. En ese instante puedo sentir un millón de cosas a la vez y claramente ella también porque en ese momento comienza a quitarse la parte superior del vestido y pude ver sus redondos y rosados senos, eso me escandalizó por completo.
—Eres la lujuria pura, amor mío. —No aguanto más quiero tocarla por completo, la locura está comenzando a hacer estragos, me estoy volviendo loco pero simplemente ella tiene mi manos agarradas sin dejarme hacer lo que quiera.
—Puedo ver en tus ojos la locura, tienes muchas ansias de más.
—No estás del todo equivocada. — Ella solo sonríe y siento como su mano comienza a guiar la mía hacia arriba, siento sus pezones erectos y masajeo en ellos tratando de estimular mucho más su excitación.
—Bien, ya jugué un poco pero te quiero a tí.
—Todo tuyo, mi rosa.
La tiró a la cama y con delicadeza termino de quitarle su vestido puedo ver cómo su ropa interior un poco húmeda la quito por completo dejando ver esa humedad paso mis dedos por toda su entrepierna, meto mis dedos tan profundo que logró sacarle un gemido y eso hace querer más. Me acerco a sus labios para besarla mientras hago ese vaivén de mis dedos dentro de ella, mis labios pasan de su boca a uno de sus pezones; comiendo a lamer y morder ese pezón escuchando esos gemidos que iban acompañados de eso movimientos en busca de más profundidad.
—Eres todo un incendio, y quiero quemarme en tí, si así puedo saciar está sed que llevo dentro de hacerte mía. —Me levanté para acercarme a mi mesita de noche en busca de un condón y por fin meterme por completo en ella.
—Entonces hay que quemarnos juntos. —Solo sonrió un poco porque la picardía que puedo ver en sus ojos me fascina.
—Eso es lo que estoy apunto de hacer, arder contigo como si estuviéramos en el infierno.
—Hagamoslo entonces, cariño.
Nuestras miradas se pierden en el deseo de juntar nuestros cuerpos e intensificar la pasión que emana de nuestras partes. Entré en ella y mi mente vuela, siento que ella consume mi energía para que ella logré tener la satisfacción de su deseo s****l. Ese movimiento de estar dentro y fuera de ella se intensifica cada vez y siento que pronto llegaremos al éxtasis.
Mis caderas se mueven para llegar a ese punto en el logro que sus gemidos se intensificaron a medida que acelero el ritmo, ella de espaldas en cuatro permitiendo que me adentre mucho más en ella. Es que ella… ella en esta posición es perfecta puedo tener toda la vista de sus nalgas y ver cómo rebotan con cada choque de mi cuerpo al suyo, una que otras veces les propinó una que otras nalgadas haciendo que gima un poco, le gusta y a mí también. Ella aún parece no saciarse, cuando salgo de ella con mis fluidos derramados en aquel látex ella se me queda viendo y se acerca a la mesita de noche donde guardo mis preservativos.
— Toma uno y regresa a mi lado en cuánto te recuperes. — Sí, estoy acostado tratando de tomar aire pero esta mujer parece que aún no ha terminado, satisfacerla no es fácil pero es que haber tenido mucho tiempo sin un poco de acción hizo que demorará poco en este frenesí.
Los minutos corrieron, ella me toquetea un poco y masajea mi m*****o en busca de que esté se levanté para un segundo round. Completamente desnuda ella se sube encima y al notar mi m*****o erecto nuevamente suelta una sonrisa malévola, aún con el toqueteo de arriba hacia abajo mientras me envuelve entre sus besos mientras sus caderas se mueven encima de mí.
Toma nuevamente la iniciativa, me coloca el preservativo y está vez se lo introduce ella misma tratando de que entre de a poco, ella se mueve de manera magnífica, lo hace lento y una que otra veces lo hace rápido contrayendo cada parte de nosotros; ella es una dinamita ¿Será acaso que Emily es insaciable? No puedo asegurar nada pero me gusta como es ella en la cama.
— Te amo Emily.
— No, aún no me digas te amo, a mi dime que me quieres dar la satisfacción s****l y que harás que me sienta como una reina mientras lo haces.
— Daré lo mejor de mi para cumplir con tu deseo, mi bella rosa.
— Así me gusta. — Dice ella con su respiración agitada por moverse encima de mí hasta hacerme venir de nuevo. Tiene cara de ángel, pero parece ser hecha por el mismo lucifer o un si caso un asistente de él porque esta chica parece ser hecha del mismísimo fuego del infierno.