Gabriela Tomados de la mano como los recién casados que somos salimos del despacho de Lucían, siento mi teléfono sonar y me tenso al ver que es mi padre, siento como Ethan aprieta mi mano demostrándome que todo va a estar bien. —Papa, ¿Cómo estás? — le pregunto lo más calmada posible. —Hola cielo, estoy bien ansioso por hablar contigo y tu esposo — escucho como dice con felicidad —Iré a tu casa a las 8:00 pm, cocina lo quieras, no importa. Te amo cielo, adiós — dice colgando la llamada. Ethan solo me observa esperando que le diga que sucede. —Debemos ir a tu apartamento ahora — él me mira con una sonrisa pícara, entrecierro mis ojos y lo señalo —No piensas nada malo pervertido — digo golpeando su brazo, él solo ríe, —Yo no he dicho nada — dice alzando sus hombros fingiendo inocencia

