Toribio abrió los ojos y vio la luz del sol entrando entre las cortinas, volteó a ver a Jenn y la encontró profundamente dormida, eso le robó una sonrisa. Se acomodó más cerca de ella y la atrajo hacia él acomodándola sobre su pecho. La noche anterior sólo habían tenido un encuentro s****l, el de la bañera, pero no hizo falta más. Cada vez que estaban juntos descubrían un sentimiento nuevo, esta vez no fue solo excitación. Luego de ello la secó dejando muchos besos sobre su piel y fueron a la cama, cenaron juntos para luego acomodarse y hablar de temas sin importancia. Poco a poco Jenn llegaba a lugares de Toribío a los que nunca había dejado entrar a nadie, pero ella sin pedir permiso exploraba dentro de su ser, de su cabeza y hasta le robaba los pensamientos. ¿Tenía miedo? No, pero

