| Robarme a la novia |

1879 Palabras
POV Toribio Scarpone Hoy es el gran día, hace dos días le mandé el video a Leonardo, pero hasta ahora no había recibido la noticia de que la boda se cancela. Yo tenía un plan, por supuesto, no iba a dejar que se casaran. Pensé que había amor por ello estaba listo para hacerme a un lado, pero ahora que sé que él no la ama, es momento que Jenn conozca a un hombre de verdad, al hombre de su vida. — Señor lo buscan — dice Dorante entrando a mi despacho y le hago una seña para que dejen pasar a la visita. — ¿A qué has venido? — pregunté tirando mi cigarro al piso y lo aplastando con mi zapato. Esa sería su cabeza si no hubiera decidido venir aquí hoy. Leonardo está ante mí, su mirada ya no es desafiante. — Voy a aceptar tu propuesta — dice pero niego con la cabeza. Es tarde, no le voy a regalar 100 millones. Volteó a mirar a Dorante y salgo de la habitación, él sabe que hacer. Lo siento Leonardo pero fue tu elección entrar en la boca del lobo, o debería decir del “Tiburón”. … Desde el edificio que compré solo para este día admiro a los invitados llegando a la iglesia donde mi sirenita se casará hoy, o bueno eso es lo que ellos piensan. Ni siquiera puedo creer que demore 2 años en encontrarla cuando ella estaba más cerca de lo que pensaba. Enciendo mi celular para ver a mi sirenita alistarse para su gran día, el día que se unirá al hombre de su vida. Yo por supuesto. Fue una buena idea llenar su suite de cámaras la noche anterior. Sus ojos, su bello rostro, su suave piel, no hay nada de ella que no tenga presente en mi memoria, y al verla así desnuda antes de bañarse no puedo evitar sentirme excitado. No puedo evitar más al sentir como mi polla empieza a reaccionar a su desnudez. Abro mis pantalones para acariciarme un poco y calmar mi ansiedad, pero de pronto veo como ella empieza a tocarse. Sus dedos se deslizan en su interior y cuando empieza a gemir, no puedo contener más mis ganas y lanzo todo mi placer sobre mi ropa, como un maldito puberto. Me siento molesto, pero muy complacido. Abro mis ojos para verla. Se ve tan hermosa después de llegar al orgasmo que quisiera estar ahí para complacerla. Sus mejillas rosaditas y su pequeña boquita que voy a devorar una y otra vez cuando esté conmigo. La veo ponerse su vestido de novia, se ve hermosa, radiante y hasta me da pena arruinar su boda, pero así tenía que ser. POV Jenn Marín Minutos antes ¡Hoy es el gran día! Abro las cortinas de mi habitación para que entre la luz del sol. ¡Estoy feliz! No puedo creer que hoy finalmente me casare con Leonardo. Voy corriendo a bañarme antes de que lleguen mis damas de honor, todas nos alistaremos juntas en mi suite. Mientras paso mis manos para enjabonar mi cuerpo siento un temblor en ellas, debo relajarme, estoy muy nerviosa. Es que una no se casa todos los días … Sí eso debe ser Siento un calor cuando mis dedos pasan sobre mi v****a. Nunca me he tocado yo sola pero vale la pena intentarlo, me sentiré mucho mejor después. Cierro mis ojos buscando mi orgasmo y la figura de ese hombre viene a mi cabeza, no recuerdo su rostro pero si la forma de su cuerpo, como sentía sus labios sobre mi piel, como me envolvían sus brazos duros mientras me follaba, pensando en él es que finalmente pude llegar. ¿Por qué pienso en él después de tanto tiempo? ¿Por qué hoy? Mi prometido no se merece esto. No debes pensar más en ese hombre Jenn. … Detallo mi rostro, las pequeñas pecas bajo mis ojos verdes y ese cabello rojo que tanto odie toda la vida pero hoy lo acepto, porque Leonardo lo ama. Toda la vida he estado bajo la sombra de mis mejores amigas, porque son dos mujeres muy hermosas y yo me veía como una niña a su lado pero cuando conocí a Leonardo, él me vio a mi y con el tiempo llegó el amor. Hoy después de dos hermosos años de conocernos vamos a dar el siguiente paso, estoy lista para formar mi familia. Camino desnuda hacia el armario y saco mi vestido, es hermoso sin duda mi madre tenía razón al decirme que este es mi vestido. Nunca he sido de vestirme así de forma tan glamorosa, pero si hay un día en el que debo brillar es este. — ¡Cecil ayudame! — le digo a mi amiga que ya no está tan emocionada porque su cita la canceló. — Te ves hermosa Jenn — dice con lágrimas en los ojos. Cecil se hace la dura, pero sé que algo cambió cuando nuestra amiga se casó, la vi mirando su boda con anhelo y me da pena que ahora sea yo, “el patito feo del grupo”, quien se case antes que ella. — Tu serás la siguiente — le dije emocionada y limpie la pequeña lágrima que se escapó de su ojo. — No te alejes de mí no quiero quedarme solita otra vez — dijo haciendo un puchero. — Cecil… sabes que mi vida está en Italia, pero después de la boda nos quedaremos una semana aquí. También puedes ir a visitarnos cuando quieras — dije tratando de animarla al ver sus ojitos llenos de lágrimas. — Está bien. Si tu eres feliz allá, te iré a visitar cuando me des sobrinos — dijo y sentí un cosquilleo. Mi periodo aún no me llega, espero no arruine mi luna de miel. — ¿Estás completamente que quieres casarte? — pregunta una vez más y niego con la cabeza como siempre. — Claro que sí… — El sonido de la puerta nos interrumpe. Mis amigas entran ya con sus vestidos listas para que los estilistas empiecen a maquillarnos y peinarnos. — Iré a cambiarme — dijo Cecil corriendo al baño. El estilista termina conmigo y al estilo “El diario de una princesa” Cecil trajo fotos de mi para ver, el antes y después. Ya no soy una niña y aunque aún recuerdo con nostalgia esos momentos donde me creía un patito feo ahora es momento de brillar. — Mi niña me hará llorar — dice mi madre entrando a la habitación. — ¡Mami! también te ves hermosa — digo abrazándola. — Estás preciosa — dice papá con lágrimas en los ojos — aún recuerdo cuando naciste con tu pequeño rulito color naranja. Te has convertido en una hermosa mujer pero siempre serás mi bebé, estaremos para ti toda la vida, no dudes de eso. Estás a punto de dar gran paso, aunque seras la mujer de Leonardo y te irás lejos, siempre tendrás a tu familia aquí, estamos muy orgullosos de ti, te amo mi niña. — Gracias papi — digo limpiando las lágrimas que salieron de mis ojos, he estado muy sensible estos últimos días. Veo el reloj y me doy cuenta que es un poco tarde. Tomo la mano de papá para salir del hotel. La limusina que contrató mi suegra espera por nosotros. Mi cuerpo se estremece al sentir el frío de los asientos de cuero contra mi piel y siento una presión en el estómago. Estamos muy cerca de la iglesia a solo 5 minutos, pero mi suegra quiso que llegara en una limusina. Al llegar veo que todos nuestros invitados están en la puerta esperando, se que es tarde pero deberían estar adentro. Mis padres bajan y me quedo esperando en el auto a que me digan que puedo bajar. Pasan los minutos y nada, treinta minutos más y nada ¿Que está pasando? Me pregunto. Tomo mi teléfono y le mandó un mensaje a Leonardo porque no lo veía por ningún lado. Quiero que me explique qué está pasando. Él ya debe de estar aquí. Veo a mis padres caminar hacia la limusina mientras la madre de Leonardo les está diciendo algunas cosas que no puedo entender. — Baja del auto — grita la madre de Leonardo abriendo la puerta. — Señora ¿qué está pasando? — pregunté mirando hacia los lados, mientras la gente se agrupaba alrededor de nosotras. — Mi hijo no vendrá — me dice en frente a todos. — Señora no entiendo, ¿Por qué dice eso? — pregunto tratando de acercarme a ella, pero se aleja aún más. Volteo a los lados, buscando a Leonardo, pero no lo veo, él no está aquí. Busco a Toribio y tampoco lo veo, se supone que Leonardo estaba yendo a pasar la noche en casa de su padre, eso fue lo último que me dijo. Empiezo a preocuparme ¿Les pasó algo? — ¿Acaso eres idiota? — grita con fuerza mientras cubre su rostro — mi hijo se fue del país no vendrá YA SE PUEDEN LARGAR TODOS — gritó enojada yéndose del lugar. — Hija lo siento mucho — dijo mamá envolviéndome en sus brazos, pero me suelto de su agarre y corro detrás de Lucrecia. — Senora Lucrecia, ¿Qué fue lo que pasó? — digo tocando su hombro. — Tu fuiste lo que pasó, sabía que por algo no me gustabas, ahora no se donde esta mi hijo — dijo sin poder cubrir las lágrimas que salían de sus ojos. — Yo no lo entiendo — digo antes de que la oscuridad llegue a mi. … Abro los ojos y la oscuridad de la noche me sorprende. Estoy acostada sobre una cama, miro a los lados y no veo nada que pueda identificar. La habitación está en sombras. Me levanto de la cama y me doy cuenta que mi vestido ha sido cambiado por otro más ligero. ¿Mis padres me trajeron aquí? Trato de encender la luz pero esta no funciona, así que abro las cortinas para que la luz de la noche ilumine mi camino cuando lo hago veo una sombra en una esquina de la habitación. — ¿Quién anda ahí? — digo pero la sombra avanza un poco más hacia mi hasta que puedo ver su silueta completamente. ¡Es un hombre! ¿Estoy soñando de nuevo con ese hombre? Retrocedo con miedo, mientras la sombra sigue avanzando y veo su rostro, finalmente puedo respirar tranquila. — Jenn soy yo — dice Toribio, corro hacia él y me agarro de sus manos. — ¿Ha venido a darme noticias de su hijo? — pregunto ilusionada mirando directamente a sus ojos tratando de buscar algo que me dé una esperanza pero no veo nada. — Leonardo se fue del país esta mañana — dice sin más y no puedo aguantar más las lágrimas y las dejo salir. No… él no pudo dejarme plantada… algo le pasó estoy segura. Me abrazo a su pecho para que no me vea llorar. Siento como su mano acaricia mi cabello, mandando una corriente de electricidad que recorre todo mi cuerpo — Lo siento mucho sirenita. — ¿Cómo… cómo me llamó?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR