Sam abrió los ojos a la mañana del día siguiente, su cuerpo estaba empapado de sudor y aferrado fuertemente por unos brazos enormes y musculosos... aunque no recordaba bien qué era lo que había pasado si se acordaba bien quién era el dueño de esos brazos. Ella se removió casi con sutileza y él la apretó más fuerte... al igual que en la ocasión anterior, su m*****o duro y firme pugnaba contra la espalda de ella... A pesar de que se sentía cansada, como si hubiese corrido una carrera, su v***a dura contra ella la excitó... Ella se removió de vuelta, y él la miró. Ella estaba de costado así que lo observó por sobre su hombro. — Estas mejor... —murmuró Fan con voz ronca mientras ella bajaba sus largas pestañas, ¿quizá inconscientemente? De manera seductora. —¿Qué pasó?... — susurró

