Sam estaba acunando a la pequeña Didi en la mecedora de la casa de Kathy y Morfeo, estaba cantándole una canción de cuna, cuando una pequeña ráfaga la sobresaltó. Y a pesar de que ya se estaba empezando a acostumbrar a eso, se inquietó un poco. — CARAJO PORQUÉ TIENEN QUE HACER ESO — exclamó en un tono bajo para no sobresaltar a la bebé. El Dios estaba vestido con un traje oscuro de diseñador, haciendo juego con sus zapatos de cuero renegridos y una camisa blanca abierta en el cuello que dejaba ver su bronceado, también de diseñador. — Oh... eres tú...— murmuró él y la observó de arriba a abajo —. La chica del revuelo... — completó críptico lo que hizo que Sam lo mirara raro. Sin embargo, ella siguió meciendo a la bebé aunque lo observó alzando una ceja. — ¿La chica del revuelo? — Es

