Capítulo 23 Es domingo por la mañana y, en los últimos cuarenta minutos, he pasado de despertarme en el suelo del baño con sabor a vómito en la boca a estar en la puerta del apartamento de Mac. En esos cuarenta minutos, me duché, me tomé dos Excedrin, me lavé los dientes tres veces y he tomado un taxi para ir al apartamento de Mac. También en esos cuarenta minutos, se me ocurrió lo que quería decirle. Iba a ser el argumento final más importante de mi carrera. Aunque el viaje de esta mañana sólo duró cuarenta minutos, en realidad tardé unos días en darme cuenta de que toda esta jodida situación con Mac no había salido como quería. Me lamenté de mi destino durante varios días, algunos de los cuales los pasé borracho, antes de que finalmente prestara atención y decidiera retomar el control

