Capítulo 33 Esta semana no podía ser peor. Empezó con la salida de Mac de mi oficina… de mi vida, y a partir de ahí todo fue cuesta abajo. Todas las noches, me iba a casa y bebía hasta dormirme. Todas las mañanas, entraba en la oficina, gruñendo a cualquiera que se atreviera a mirarme, y cerraba la puerta de mi oficina con suficiente fuerza y ruido como para que nadie me molestara. Tuve dos audiencias de peticiones, una de las cuales perdí, y entonces perdí los nervios con el juez que, como resultado, me amenazó con meterme en la cárcel. Me limité a mirarle con desprecio y esperar a que hiciera lo peor. Denegó mi petición y luego me despidió rápidamente. Esa pequeña pérdida hizo que le gritara a una de las asistentes legales mientras merodeaba por el vestíbulo cuando volvía a la ofici

