— Ven aquí... ¿Acaso tienes miedo? — me pregunta el idiota con un tono de voz misterioso. Lentamente me acerco a él ¡Por supuesto que tengo miedo! El tipo es un sádico pervertido de mierda, y cada vez que me dice que me acerque ¡Es para hacerme algo malo! Pero por supuesto, en mi exterior me muestro más sereno y firme que una roca en la orilla del mar. Cuando ya estoy cerca de su enorme escritorio, observo que para mi suerte no se levanta de su silla, deja de escribir en su laptop y se detiene para mirarme. — ¿Ves esa puerta que esta allá? — pregunta señalando a la izquierda. Una puerta que esta después de su enorme biblioteca, siempre la había visto ahí, pero nunca me dispuse a inspeccionar que había en el interior, sin una pizca de interés asiento con la cabeza. — Entra y

