Robert se marcha dejándome a solas en ese teatro abandonado, debo admitir que una parte de mi se siente un tanto asustada, porque después de todo, me iba encontrar con ese idiota, el origen, o, por lo menos, parte del origen de todos mis males, estaría frente a mí, en ese lugar fantasmal, simplemente la situación hacía que me sintiera nervioso aunque ni yo mismo comprendía el porqué, simplemente debía ser yo mismo, y dejar que todo fluyera, eso era todo, no tenia porque darle demasiadas vueltas al asunto, y así, de esa manera, ni cuenta me di del tiempo que transcurrió, hasta que escuche que la puerta se abrió, mostrándome a: —¡Tío Mauricio! Que sorpresa—Exclamo de forma afable, mientras el tipo me queda viendo como si yo fuera un fantasma o una visión de su imaginación. No puedo e

