3 años después El aroma a café recién hecho llenaba el aire junto con un suave olor a madera barnizada. Las puertas estaban abiertas y la gente comenzaba a entrar, algunos curiosos, otros entusiasmados. Las luces cálidas daban un brillo dorado a los estantes llenos de libros, y cada rincón del lugar parecía exactamente como lo imaginé hace tres años. O quizás… incluso mejor. Mis dedos temblaban un poco al ajustar una pila de novelas clásicas junto a la ventana. No porque tuviera miedo, sino porque no podía creerlo: esto era real. Mi sueño, nuestro sueño, por fin de pie. —Moreau's Corner— leí en voz baja, mirando el letrero de madera tallada sobre la entrada. Tres años. Tres años que se sienten como otra vida, y al mismo tiempo, como si todo me hubiera llevado hasta aquí. Han pasado mu

