La luz del nuevo día se colaba por las cortinas, pero, a diferencia de la mañana anterior, este amanecer traía una onda rara, como tensa y llena de emociones. El día siguiente a la mañana se armaba como un escenario para lidiar con las sombras que aún rondaban en nuestra historia compartida. Después de la intensidad de la tarde y la noche de pasión, la realidad cruda del conflicto se nos aparecía otra vez. Jake y yo estábamos en una especie de limbo entre el deseo renovado y las cicatrices que aún no cerraban. La habitación, que antes era testigo de la pasión, ahora estaba llena de un silencio medio incómodo. "Carla, necesitamos hablar de lo que está pasando. La pasión de anoche no cambia el hecho de que todavía hay heridas que no han sanado, y no podemos hacer como que no existen," solt

