No las pasamos genial, nos reimos hasta quedarnos dormidos e hicimos el amor un sin fin de veces. Carla y yo habíamos encontrado consuelo en la conexión especial que compartíamos, y nos despertamos con la determinación de enfrentar el día con optimismo. Decidimos desayunar en la terraza del hotel, donde disfrutamos de la luz del sol de la mañana. Nuestras conversaciones giraron en torno a las formas en que podíamos apoyarnos mutuamente y mantener una actitud positiva mientras avanzábamos hacia el futuro. Carla me miró con gratitud y dijo: "Jake, estoy agradecida por las risas y la alegría que compartimos anoche. Es un recordatorio de que podemos encontrar momentos de felicidad incluso en medio de los desafíos." Sonreí y asentí con la cabeza. "Carla, nuestra conexión es un faro de espera

