*Narra Cedrik* En la noche, cuando Coral se durmió, puse la cena de Isla en una bandeja y la llevé a la habitación. Ella estaba tumbada en la cama en forma de feto. Dejé la bandeja en la mesa de noche y me acerqué para verla. Tenía los ojos rojos e hinchados de tanto llorar. Me arrodillé delante suyo. ── Mi amor -limpié una de sus mejillas.- me preocupa verte así, no has comido nada desde que llegamos. No pienses en lo que dijo ella, porque te volverás loca. Todo lo que dice esa mujer lo hace con la intención de hacernos daño, no podemos permitirle eso. Por favor chiquita hermosa, come aunque sea un poco, ¿sí? ── Déjame sola. ── Nena -me interrumpió.- ── Déjame sola Cedrik, no quiero que duermas aquí -me miró. Nos quedamos mirando unos segundos. Asentí y me puse de pié.- ──

