Capítulo XVII

1774 Palabras
El camino de vuelta a casa es una eterna tortura. En todo el casco central de Alepo las personas actúan desconcertadas, algunas intentan huir de forma desesperada y por todos lados se escuchan rumores de ataque, veo niños cargando pesos, vendiendo cosas, niños actuando como adultos, con responsabilidades de estos, por todos lados. Comenté la situación con mi tía Ammar antes de marcharme, y me ha dicho que esté tranquila, ya que ella y mi abuela piensan irse por un tiempo a Kuwait en el transcurso de la semana que está en curso... Me ha hecho sentir triste, pero no puedo exigir que se queden si eso representa poner en riesgo su seguridad. Después de todo por el ambiente que aquí se respira, me hace pensar que el tío Ali tenía razón y es una realidad, la guerra va a azotar Siria, incluso en las zonas urbanas. Cuando por fin me encamino a Damasco y estoy sintiéndome segura dentro de un auto, me quedo dormida para aligerar el camino, la música que llevan puesta es absolutamente amena, mientras duermo sueño con un enorme campamento, rodeado de hombres y mujeres que no tienen nada para comer ni beber... Me despierto conmocionada y le pido a Dios que no se trate de ninguna premonición o algo parecido. Llego a la casa de Rola, y desde lejos diviso que hay pocas luces encendidas, es probable que hayan salido a cenar o algo parecido. Entro a la sala con cautela, y solo veo la figura del tío Ali con un cigarro en la boca, su imagen entre la oscuridad puede horrorizar si se mira de golpe. Le doy las buenas tardes y me conduzco a la escalera para subir a mi habitación a organizar mis deberes. —Amira ven aquí. —me dice el tío Ali con tono quebrantado, me hace dudar si es correcto ir o no, siento un poco de desconfianza después de lo sucedido con los rumores. Me aproximo nuevamente a la sala, bajando los tres peldaños de la escalera que había subido con toda la calma que puedo. —Sí, dígame tío Alí, ¿qué sucede?—le digo pregunto de forma concisa, quedándome lo más lejos del que puede ser posible. —Najwa y Rola no están en casa. Salam se encuentra en la cocina, no tengas miedo, estás pálida como un papel. Siéntate y quédate tranquila, no soy un monstruo como me pinta mi mujer, jamás te haría daño, eres la mejor amiga de mi hija. —espeta con fatiga el tío Ali. —Estoy tranquila, tío, solo me toma por sorpresa que requiera hablar conmigo, usted es de poco hablar. —digo intentando disimular mi nerviosismo, después de haber vivido tantas porquerías con mi madre, tengo miedo de cualquier reprimenda así sea inofensiva. —Amira no tengo nada en tu contra. No fue netamente mi intención perjudicarte. Como tampoco lo es que vivas con nosotros, nunca se me consultó siquiera, no es que te considere indeseable o algo así, simplemente se me hace extraño vivir con alguien que no es de mi familia, no puedo estar con comodidad o ropa cómoda ni siquiera en mi propia casa porque está la mejor amiga de mi hija pululando por ahí, ¿entiendes?, no es que no quiera ayudarte. Sé por lo que estás pasando. Pero... Hubiera preferido darte dinero y los medios necesarios para que rentes un apartamento y vivas bajo tus propios designios, sin alterar ya de por sí mi constante sube y baja en mi núcleo familiar, no es nada personal hacia ti ni tu familia, soy consciente de lo mucho que te aprecia mi Rola, jamás haría daño a alguien a quien mi hija tenga en tan alto estima, solo estaba desesperado por la incongruencia constante de mi mujer hacia mí y la pague de la forma equivocada y con los comentarios equivocados, somos humanos, errar es de humanos, lo asumo, pero quería jurarte que no lo hice con ningún tipo de maldad o rencor hacía tu persona. —expresa el tío Ali con sinceridad, como si intentara sacar un peso que lleva cargando. Sus palabras no me sorprenden demasiado, sé que vine sin consultar y Rola no escatimó en decir que iba a ayudarme... Y su madre dio la aprobación, nunca me interese en preguntar si a su padre le pareciese o no una buena idea, es bastante evidente que es la tía Najwa quién toma las decisiones en casa, y ella nunca le dice que no a algo que le pida Rola. —Le entiendo tío Ali y de verdad lo más pronto posible voy a irme. Quizás incluso del país. —digo sin ser consciente de que es la primera vez que lo menciono en voz alta. —Najwa es una gran mujer, buena esposa y buena madre. Pero tuvo la decadente suerte de crecer con un padre maltratador, lo cual forjó en ella una personalidad e imponencia de acero para evitar sufrir lo que sufrió en casa... Y yo... Bueno, yo he pagado los platos rotos, ya que mi pareja constantemente me hace de menos para dar por seguro que no será ella la opacada... Lo que trae consigo situaciones donde te desesperas y no sabes qué hacer. En ocasiones soy el hazmerreír de algunos vecinos o conocidos, por ende los pocos amigos o gente que me toma en serio a pesar de que tengo dinero, soy consciente de que son personas de dudosos modales y procedencias... De verdad siento mucho haberte perjudicado, a veces la frustración gana a la razón, pero espero puedas entender lo presionado que me encuentro la mayoría de las veces, no tengo ningún tipo de respeto por parte de Najwa, ni como hombre de la casa ni como al hombre que dice amar, a veces me resigno a vivir los días que me resten de vida sumido a ser la suela de sus zapatos... Pero otras veces me digo a mi mismo que no voy a seguir con este estilo de vida y termino arruinándolo más. —dice con gesto avergonzado el tío Ali. He comprendido cada una de sus palabras y siento pena por él, a pesar de lo que me ha perjudicado. La sociedad nos ha enseñado a generalizar de acuerdo a uno o varios patrones que observamos, y empezamos a darle la misma cara a cada uno que se nos aparece sin intentar al menos analizar sus personalidades, afines, comportamientos, comodidades. La tía Najwa es una mujer culta y muy excéntrica incluso con su vestimenta y los colores que suele llevar, y de la misma manera es Rola. Ambas son una bomba de estilo, en donde sea que van acaparan la atención de todas las personas que están ahí, generalmente llevan prendas bastante llamativas como accesorios, la manera de llevar el maquillaje también lo hacen con toda la elegancia posible, nunca parecen personas corrientes, pero lo que más resalta de ambas es su avidez para siempre tener algo que decir, nunca están calladas, ni dejan pasar un rato sin sacar un tema de conversación en la mesa, lo que las convierte en las mejores anfitrionas que pueden existir. Mientras que el tío Ali... Es un hombre que constantemente pareciera que estuviera fastidiado, torpe... En ocasiones parece no saber lo que dice y actúa como si estuviera cansado de tener que complacer a su mujer en todo, solo habla para asentir a algún comentario de ella, solo opina cuando es referente a alguna noticia de la cual él por ser quien sale diariamente a trabajar esta informado, y aun así en ocasiones la tía Najwa toma la tutela de narrar el acontecimiento que él ha empezado a especificar porque ella ha recibido alguna llamada donde le cuentan lo sucedido. Quizás si el tío Alí no me hubiera confesado su sentir de forma tan sentimental y explícita, no viera las cosas de otra manera. Él siempre parece estar cohibido, y no hay otro motivo que la sobresalienta de su esposa y su deseo constante de demostrarle a ella que él no es machista igual que la mayoría, que él es diferente, terminando convirtiéndose en un hombre sin carácter, soso, e incluso puedo pensar que en ocasiones puede resultarle aburrido a su esposa e hija el hecho de estar con él. —Le entiendo tío Ali. No necesito decirle mucho para que lo sepa. No estoy enfadada, estoy siendo sincera y espero lo crea. —espeto con amabilidad reprimiendo todo lo que he pensado previamente de la situación. —Gracias Amira. De verdad... Siento mucho tu mala racha. —dice con tono conciliador. Yo asiento y me dispongo a dirigirme a la habitación y me interrumpe nuevamente. —¿Puedo ayudarte en algo?, no quiero que te vayas de forma desesperada por mi arrebato de honestidad. El hecho de que te marches no va a cambiar la situación con Najwa. Si no es por esto será por otra cosa que acontezca en el transcurso de días. No me hagas caso al igual que todos los demás y márchate cuando tengas todo premeditado para vivir una vida digna. —dice el tío Ali mientras hace ademán con su gesto de que ahora si puedo marcharme a mi cuarto. Subo las escaleras con rapidez. Entro al cuarto y me siento en la cama, han pasado tantas cosas en mi vida que podría hacer un libro con ellas. Y ahora la guerra haciendo seña de que va a convivir con nosotros, definitivamente será difícil sorprenderme después de haber tenido tanta mierda encima. Lo único positivo que me ha pasado es convivir un poco con mi tía Ammar y mi abuela, nuestra conexión ha sido tan grande que justo tuve la necesidad de ir a verles después de tantos años sin tener ningún contacto cuando están a punto de marcharse con rumbo a otro país. Si estuviera al menos de vacaciones de la universidad, me marcharía con ellas, pero estoy a escasos meses de graduarme, sería absurdo abandonarla ahora mismo. Me he sumergido en vagos pensamientos relativos a lo diferente que sería mi vida si estuviera en un lugar donde me sintiese amada, en donde sienta la gloria de ser respetada, apreciada, donde mi vida no se base en tejer sueños de lo que quisiera que fuera mi vida, donde no se materialice mi vida conteniéndome de que no se me note que sueño con que alguien alguna vez me quiera con devoción y se alegre de mi llegada cada vez que vuelva, donde no se me tenga lástima, ni cariño por compasión. Escucho golpear ante mi puerta y doy un salto, estaba muy distraída...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR