Salam, su hija Noha, y yo, no nos separamos durante toda la noche de terror que vivimos, la agonía era la única sensación que se podía percibir en el ambiente. Las noticias respecto a lo que está sucediendo en las zonas de ataque son devastadoras, muchas víctimas han entrado al hotel a la fuerza para resguardarse mientras tanto y han narrado la espeluznante c********a que les ha tocado presenciar durante las explosiones. En especial, me ha arrugado el corazón escuchar a una señora bastante anciana narrar como había niños sin cabeza, y pedazos de cuerpo por todas parte. Eso ha sonado como si viniera del mismísimo infierno. Espero se les ablande el corazón a los que están propiciando esto, que en algún momento se les encienda la luz de la fe y de la esperanza y cesen las maldades. Duel

