Caminé por la habitación en silencio con el teléfono en la mano mientras internamente me debatía si marcarle a Raquel y contarle sobre lo que había sucedido. Era demasiada coincidencia que él estuviera aquí ¿Por qué? ¿Él estaba aquí por mí? ¡Imposible! Solo era una coincidencia y estaba casi segura que mis amigas no podían saber más que yo, ya me habían dicho que dejaron de hablar con Mario y aunque ahora Luisa estaba saliendo con Jaime, no quería volver a traer el fantasma de Agustín a nuestras conversaciones, para ellas todo había sido superado, enterrado y olvidado. Lancé el teléfono a la cama y me convencí de que su estadía aquí sería un secreto que guardaría solo para mí. Después de todo si ellas supieran algo, me lo hubiesen dicho. *** Los primeros meses pasaron con rapidez, pr

