32. ¿Intentémoslo?

1279 Palabras

Los siguientes días pasaron normales, él no había dicho nada sobre el beso, ni me había pedido que se repitiera, era como si simplemente jamás hubiese existido. Por un lado, me sentía bastante bien, después de todo éramos amigos, vivíamos bajo el mismo techo y él me consideraba como su pequeña hermana. Pero, por otro lado, pensaba en algunas niñerías tales como ¿y si no le gustó como le besé? le di una respuesta positiva, e inundé entre mis recuerdos las palabras de Mario acerca de mis besos. —   Eres muy dulce – dijo después de besarnos efusivamente, era nuestro tercer beso apasionado. —   ¿dulce? – pregunte confundida, aun no sabía a qué se refería. —   Si, tus labios son demasiados dulces, me empalagan – susurro él con un poco de vergüenza. Así que no podían ser mis besos, al menos

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