Entramos a la cafetería. Todos nos miraron, pero los ignoramos y tomamos una mesa para dos personas. - Oye, ¿no estás nervioso? Ya mero es tu partido de básquet - lo vi fijo y lo miré esperando una respuesta. - Sí, un poco. Van a venir cazatalentos, sabes, pero no sé. Ocuparé suerte para que me tomen en cuenta - él se ve desanimado y no me gusta verlo así, pero he mirado lo mucho que se ha esforzado por obtener un lugar para que los cazatalentos lo vean. Serán unos tontos si no lo ven. - Quizá yo pueda darte suerte - dije mientras bebía de mi lechita. - ¿Así? ¿Y cómo harías eso? - No sé por qué siento que su mirada es un poco traviesa, pero yo solo sonrío... - Yo... este iré a echarte porras - dije alzando mis manos en lo alto. Él sonríe, pero Héctor nos interrumpe... Empieza a habla

