Han pasado tres días sin saber de Daniel. No ha venido a clases y no me contesta el teléfono. "Hola Ell", dice Hilda. "¿Qué quieres, Hilda?", respondo. "No me odies, Ell", dice Hilda. "¿Te dieron permiso tus amigos para hablarme?", pregunto. "Perdón, Daniel no ha venido", dice Hilda. "¿Sabes por qué?", pregunto. "Sí, lo suspendieron por la pelea que tuvo con Héctor la vez pasada", responde Hilda. "¿Eso afectará su beca?", pregunto. "¿Quieres verlo? Sé dónde está el consultorio de su tío", ofrece Hilda. "¿Me llevarías?", pregunto. "Sí, Daniel es mi amigo y lo he visto algo triste. Quizá verte lo aliviane un poco", responde Hilda. "¿Te parece si vamos después de clase?", pregunto. "Sí, claro. Gracias, Hilda", responde Ell. Entramos a la clase de literatura. "¿Por qué estás tan

