Capítulo 05

1545 Palabras
Éber Faure La universidad dio inició, mi padre me exigió estudiar en el exterior y tuve que obedecer, según los cálculos terminaría la universidad los veintiséis años y con el master quizá a los veintisiete años, comenzaría a dirigir la empresa a los veintiocho años como lo hizo mi padre y eso me daba tiempo de estudiar todo lo correspondido. Marino siguió en la marina lo que me obligaba a seguir como primera opción para la empresa, así que tuve que hacer mis maletas e irme al extranjero sólo con casi dieciocho años, dejé a mi novia sin esperar un retorno para nuestra relación. Fue difícil tener que despedirme de ella cuando estaba seguro que ella era la mujer de mi vida. Mamá decía que ella no era la única que gustaba de mí, lo que claramente era una mentira, me había vuelto muy alto y mi cuerpo se tornó muy delgado para mi gusto, mi piel era como del color de un caramelo que contrastaba con mis ojos cafés claros. No me agradaba mi cuerpo por lo que inicié haciendo ejercicios y crear musculo para llenar un poco la ropa, la mayoría me quedaba grande y no había manera para que se vieran bien en mí. Muchas cosas cambiaron a parte de mi físico, también lo había hecho mi familia, mis padres se tornaron muy cariñosos entre ellos, sin embargo, algunos meses después terminaron en divorcio por la traición de papá, Marino por esa misma situación no volvió a casa los últimos el año, aunque siempre estaba en contacto conmigo para saber cómo estábamos mamá y yo, pues yo me quedé a vivir a con mi madre, mi padre estaba tan ocupado que no podía hacerse cargo de mí, a mí no me afectó para ser honesto, mi madre me estaba educando con amor y respeto para mi futura esposa, mientras que mi padre para ser un hombre responsable y capaz. — vendré a verte pronto cariño. Eran las primeras vacaciones que tomaba ella y se le ocurrió que era mejor aprovecharlas y venir a la cuidad donde estudiaba, la soltería le estaba sentando muy bien, se veía rejuvenecida. — Te deseo un buen viaje madre. No necesitaba que estuviera conmigo siempre, todos los días recibía sus llamadas o sus mensajes preguntado por mi día, agradecía su gran gesto, solo que, sentía que no era necesario que se estuviera preocupando tanto por mí, mi padre muy poco me visitaba, pero cuando la hacía, lo hacía en grande por dos semanas y se aseguraba que estuviera bien. —Te amo mi pequeño, pórtate bien. Negué con una risa la petición de mamá, no me interesó buscar una relación después del rompimiento con Angela, quería poner todo de mí para acabar rápido la carrera, debía tomar dos carreras para poder hacerme cargo de la empresa según los requisitos de mi padre, lo que fue una locura cuando escuché su petición, tenía mucha presión sobre mis hombro y, ¿él?, bueno, él me hacía entender que era por el bien de todos y ese era mi futuro. — Compañero —dijo Harrison —aquí está mi parte del trabajo. Él era el único chico con el que me relacionaba de mis compañeros de habitación, los demás estaban más interesados en coger que estudiar y, aunque hacía unos años había perdido la virginidad con mi ex novia ahora lo único que deseaba era salir rápido de este infierno de habitación. — saldremos a divertirnos, ¿vienen? Yo inmediatamente negué a ese plan, quería descansar temprano. —Vayan ustedes. Les sugerí. Una vez estando solo, tomé una ducha y relajé mi cuerpo con mi mano, salí del baño y había una chica esperándome, me sorprendió verla desnuda; no tenía idea de quién era ella y él porqué estaba allí. Harrison entró sorprendiéndose y yo solo alcé mis hombros pues no tenía idea qué era lo que pasaba. Me alisté y salí de la habitación, sabía muy bien que Harrison haría el trabajo por mí y no me equivoqué cuando aquella chica salió de la habitación sosteniéndose de las paredes con una mano y la otra tocándose el vientre. Desde entonces, todas las semanas eran las mismas rutinas hasta llegar al final de mi carrera, chicas venían por las noches a tener sexo y yo salía a esperar a que ellos hicieran sus cosas, pero una vez que cumplí veintiún años ya no aguanté más y tuve sexo con una compañera, ese acto me costó muy, muy caro y se convirtió un dolor de cabeza, por alguna razón venía todas las noches a buscarme hasta que Harrison se acostó con ella. Poco tiempo después terminé la primera carrera y seguí con la segunda, para esta, me mudé a un apartamento completamente solo para mí y comencé a trabajar con mi padre desde la distancia, actualicé la empresa y la puse al tanto de cómo se estaba moviendo el mercado, la última vez que se hizo una actualización tenía tan solo 7 años de edad y debía que estar en sincronía con el mercado actual. — Marino estará para las fiestas ¿lo harás tú también hijo? quisiera tener a los dos para navidad. Eso fue una gran sorpresa, él fue él más afectado con el divorcio de nuestros padres y eso significaba una sola cosa, papá y él habían hecho las pases después de descubrir la infidelidad de papá. — Por supuesto madre, claro que iré. Mi madre se emocionó por estar todos juntos para las celebraciones de navidad, aunque mi padre inició una relación hacía un par de meses y eso le dolió mucho a mamá quien seguía enamorada de él, pero su deslealtad jamás podría perdonarle. Me juré nunca caer tan bajo como lo hizo él y lastimar a mi esposa tan cruelmente, vi llorar a mi madre día y noche y no creo que lo valga, mi futura esposa jamás derramaría una lagrima por una estupidez mía. — Nos vemos pronto cabezón. Gritó antes que mamá colgara la llamada. Sonreí y no respondí. Esa navidad fue muy emotiva, Marino llegó a casa con su novia, mi madre la aceptó de inmediato y también lo hice yo, era una chica muy educada y de buen corazón, cosa que me hizo recordar a Angela e ir a buscarla, sin esperar que el karma se vengara de mí tan cruelmente, la encontré con otro chico besándose, además, había un bulto en su vientre así que me marché desconcertado por lo que vi. — la viste ¿verdad hermano? Miré a todos lados, no lo quería admitir, pero era verdad, supongo qué, las historias de amor no todas terminan en vivieron felices para siempre. — No tiene importancia ahora hermano. Habían pasado cuatro años y me sentía tan estúpido creyendo que aun había algo de amor entre ella y yo, creo que fue la envidia de ver a Marino con su novia tan amorosos que me hizo salir en su búsqueda. — No te aferres tanto a una mujer si no sabes si es la correcta. — ¿Cómo voy a saber si es la correcta? Pregunté con decepción, no había científico que lograra tener una respuesta a ello y no habría persona alguna en la faz de la tierra lo averiguase. — Eso lo sabrás tú cuando la veas hermano. ¿qué respuesta era esa? que absurdo. Sin decir más y sin querer pensar más en lo que vi, subí a mi habitación para descansar y prepararme para mi viaje de regreso al exterior, seguir estudiando y trabajando como lo venía haciendo desde que tenía memoria. Los días siguientes estuvieron bien, estudiaba y salía con mis amigos, al contarles lo que había pasado con mi ex me dijeron que agradeciera que no era yo el que estaba en esa situación con solo veintiún años, aunque la idea de ser padre no me desagrada si que es verdad que a mi edad sería muy inesperado. — Vamos hermano aun no eres universitario como para pensar en boda e hijos. Mis amigos a veces solían ser muy crueles con sus palabras, pero contenían tantas verdades que agradecía tenerlos porque me hacían caer en la realidad muchas veces. — No pensaba en ello, pero gracias. Seguí leyendo el libro, sabía que en un futuro no muy lejano quería eso para mí, quería formar una familia como en la que crecí a excepción que sería un gran esposo. — Cuando llegue ese día te habrás arrepentido. Eso no sería así, mi madre siempre me aconsejó diciendo que cuando llegara ese momento sabría en mis adentros que estaba haciendo lo correcto. — Además sería un desperdicio ser de una sola mujer ¿no crees? — Soy consiente de lo que quiero y como lo quiero Efraín, primero necesito acabar la universidad y recibir la empresa de mi padre para luego enfocarme en ello cuando llegue la indicada, todo tiene que ir en orden y cada cosa tiene su tiempo. Mi amigo me miró y no dijo más nada cosa que agradecí, ya no era necesario escuchar sus parlas sin sentido, estaba enfocado en terminar mis deberes con mi padre y trabajar sin necesidad de andar buscando lo que no se me perdió en el camino.
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