En la Amazonía, Marcela está ansiosa. Lleva sentada casi una hora en este lugar esperando por el enviado de ese hombre que le prometió que ayudaría a derrocar a Jarl. Mira su reloj por milésima vez y cada vez se siente más impaciente. El mensaje que encontró en su celular dijo que era imperativo que se reunieran. ¿Se habrán enterado de que Amber está frecuentando a Jarl para encontrar más pruebas contra él? No tiene idea, pero lo que sí sabe es que va a ayudar a su amiga hasta las últimas consecuencias para destruir a ese tipejo de Fenrisson. Mira de nuevo hacia la oscura calle de este café olvidado por el mundo y bufa por su maldita suerte. ¿Acaso la dejó plantada aquí? Cuando está a punto de levantarse e irse, una sombra desde atrás de ella le da un pequeño apretón en la mano, indic

