Cuando llegó, yo ya la esperaba, me paré para saludarla con un beso y nos sentamos — Hola Valentina, ¿Cómo estás? — ¿Mauro o Alexander, como te digo? — Como quieras, es lo mismo, contame cómo están tus cosas. — Me gusta más Alexander, así te conocí. Mis cosas encaminadas, ya lo hablé con los chicos, y desde hace una semana, Alejandro se fue de casa. Por supuesto que me escuchó, no pudo decir ni una palabra, y le dije que lo hiciera fácil, si se ponía áspero, lo iba a hacer mierda, qué se fuera por las buenas, a los chicos les dijimos que papá y mamá ya no se querían como antes, y que a partir de ahora no vivirían más juntos, aunque nos verían a los dos todo el tiempo.Y aunque te parezca mentira, en lo personal estoy mejor que nunca, me di cuenta que sin él a mi lado, todo es más tranqu

