Quince minutos después, estaba frente a la agencia de turismo de Fernando en Caballito, dónde sabía que estaba trabajando Emilia. A las doce y media del mediodía, la agencia cerró y vi salir a todos los empleados, tres chicas y dos muchachos lo hicieron primero, luego la vi salir a Emilia, conversando con un hombre. Cerraron las puertas y caminaron juntos en dirección opuesta a dónde me encontraba estacionando. Cuándo se alejaron cerca de una cuadra de mí, encendí el auto y los seguí. Tres cuadras adelante, entraron en un restaurante, seguramente almorzarían allí. ¿Tendría algo con ese hombre? ¿O solo eran compañeros de trabajo? Tuve una presión en el pecho, pero, ¿qué podía hacer? Si era yo el que negaba cualquier contacto con ella. Me quedé esperando a unos cincuenta metros del rest

