Eran las doce y media de la noche y yo ya me quería ir. Cerca de la una decidí irme, cuando subí al auto, se me ocurrió sorprender a mi esposa, llegar a su fiesta, por lo menos a la hora del baile y pasar un buen momento antes de volver a casa. Al llegar al salón, las personas de recepción, me pidieron mis datos, como solemos ir juntos a las fiestas, estaba en la lista de invitados. Al entrar al salón, las luces estaban apagadas, y el lugar era iluminado por las destellantes luces de colores de la pista de baile. Hice un paneo, intentando encontrar a Emilia. En ese primer vistazo, no pude dar con ella, quizás estuviera en el baño. En un segundo recorrido visual por el salón, pude verla, cerca de la barra donde todo el mundo iba a buscar bebidas y tragos. Pero no estaba sola o con alg

