Antes de llegar a mi empresa, ya veía su respuesta en el mail. Respuesta: “¿Quién sos? ¿Qué querés?” Al llegar al trabajo, le respondí: Mail: “Hola Emilia: Quien soy no importa, al menos por el momento, no lo sabrás. Esperaría que fueras un poco más amable de aquí en adelante, debo reconocer que soy algo impaciente y si no encuentro colaboración de tu parte, mucho material, podría llegarle a tu esposo.” Su respuesta fue inmediata. Respuesta: “No me interesa ser amable con alguien que no sé quién es, y que intenta chantajearme.” Por supuesto volví a escribirle. Mail: “En eso estás equivocada, no intento chantajearte, me gustaría que lo entiendas como un espacio de reflexión, de consideración y sobre todo de honestidad y sinceridad. Sí, ¡honestidad y sinceridad!, Eso es lo mínim

