—No es posible que salga de una pila de documentos y otra más llegue cinco minutos después —se dice Jin a sí mismo cuando observa la cantidad de papeles por revisar que Olga trajo para él. —¿El gerente ya se ha ido? —Sí señor —respondió Olga. —¿Quiere que le diga que regrese para que lo ayude señor? “Mejor para dejarle todo el trabajo —piensa Jin”. —No, déjalo —niega con la cabeza. Tengo a alguien más en mente. Tú ya puedes retirarte si los demás se han ido. —Con su permiso señor —luego de despedirse Olga sale de la oficina. Jin recoge sus cosas y luego de acomodar un poco el desorden de su escritorio se dispone a salir, apaga las luces y se queda un momento viendo como la obscuridad consume el lugar. Al salir se dirige hasta la entrada principal, da un vistazo a los lados y se percat
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