—¡Papá basta! —¡Yo decido cuando debo callarme! —estaba completamente alterado. —Calma cariño. Al menos dejemos que se explique —propone la madre de Sara. —¿Qué es lo que dejarás que explique? No estoy tan viejo como para estar medio sordo. La escuché muy bien. —No quería decirles nada por lo mismo —responde Sara. —Sabía que la reacción sería la peor. —Entonces si estabas embarazada —añade su madre. —Bueno, lo estás. —¿A qué te refieres? ¿Ya lo sabías? —Soy mujer, y soy tu madre. Era más que obvio —responde. Pero la expresión de su rostro no era de aceptación total. —¿No ibas a decirme nada? —preguntó el padre de Sara. —Papá... —¡Le pregunté a tu madre! —Señor, con todo respeto no debería gritarle así —añade Jin integrándose a la conversación. —¿Quién pidió tu opinión?

