Matt pagó la cena y la acompañó de vuelta a su habitación, donde se quedó allí, con cara de querer decir algo más. Probablemente era mejor despedirse. —Gracias por acompañarme de vuelta. No hacía falta. Su mano se crispó como si quisiera alcanzarla pero lo hubiera pensado mejor. —No me gusta que estés aquí sola—. —Menos mal que me parece bien entonces —dijo Hannah con una sonrisa burlona. Matt negó con la cabeza. Ella pudo ver que estaba intentando contener una sonrisa. «Hannah...» —Buenas noches, Matt. —Lo acompañó hasta la puerta, sujetándola abierta mientras él entraba. Se dio la vuelta y apoyó la palma de la mano en el marco de la puerta. «Llegaré mañana temprano a buscarte». —Nos vemos allí. Envíame la dirección por mensaje —respondió Hannah. —¿Puedes no ceder solo por esta ve

