Julián condujo por las calles arboladas de Presidio Heights. Las casas eran antiguas y hermosas. El cielo azul y dorado del atardecer se reflejaba en sus paredes y ventanas. El dinero que fluía por estas calles era evidente. Si hubiera sido estratégico, debería haber comprado una casa aquí. Lo habría situado en el lugar ideal para moverse entre la gente con la que ahora intentaba hacer negocios. Sin embargo, la idea de estar allí le provocó un escalofrío involuntario. Su hogar fue la única decisión que tomó con el corazón, y la libertad que sintió cada momento que pasó allí valió cualquier problema ahora. Después de la infancia que había tenido, estando tan monstruosamente atrapado en esa casa oscura, ahora poder dormir mientras miraba el cielo nocturno era algo a lo que nunca renunciar

