El corto viaje de regreso al penthouse de Matt se le hizo insoportablemente largo. Hannah se negaba a mirarlo, temerosa de lo que pudiera ver en su rostro. Por desgracia, hacía tiempo que había aprendido que tenía muy poco control sobre Matt. Lo miró de reojo, pero no vio ninguna expresión en su rostro. Estaba concentrado solo en la carretera. La tensión era incómoda. Sobre todo porque la noche anterior había sido una revelación. Un progreso. Claramente, se había equivocado. Así que Hannah se negó a romper el silencio. Al repasar mentalmente la escena de la casa, Hannah sintió mucha curiosidad por saber por qué Matt había reaccionado así. Algo pasaba. Quizás ella podría ayudarlo a lidiar con ello. Lo quería, cada día más. Por eso odiaba sus dudas, porque no auguraba nada bueno. No si iba

