27. Son las seis de la mañana. Entro a casa estilo ninja para no despertar a mis viejos. Pero me llevo por delante la maceta estilo azteca que mi vieja se ha comprado en la feria la semana pasada y que por lo visto ha dejado al paso. Beso el piso debido a la caída. La maceta está destruida. Y mis viejos vienen rápidamente a ver lo que ha sucedido. —¿Acaso vienes ebrio? —se fija mi viejo, con toda la seriedad en la voz. Mientras tanto mi vieja me mira asustada y se pone a limpiar la tierra derramada y los pedazos de la maceta. —Lo siento mucho viejita… te gustaba tanto esta maceta… —me pongo en pie y comienzo a ayudarla. —Descuida hijo, no debí dejarlo al paso. —¿Acaso estoy pintado en la pared? ¿Eh? ¿Acaso he muerto y no me enterado? ¿Soy un fantasma yo? Porque todavía no me contesta

