Bajo las Luces del Árbol
La plaza estaba llena de vida. Las luces del árbol navideño titilaban con intensidad, proyectando un cálido resplandor que parecía envolver a todos los que paseaban alrededor. Hannah había aceptado reunirse con Matthew esa noche, aunque aún no comprendía por qué había accedido tan fácilmente.
Ella ajustó su abrigo mientras esperaba junto al árbol. No era una cita, se recordó a sí misma, sino un simple encuentro para hablar… o al menos eso le había dicho Matthew.
Él llegó poco después, impecable como siempre, con su abrigo n***o y una bufanda gris que resaltaba el azul de sus ojos. Se detuvo a unos pasos de ella, esbozando una leve sonrisa que parecía suavizar su expresión habitual de frialdad.
—Gracias por venir —dijo Matthew, con un tono casi amable.
—No estoy segura de por qué estoy aquí, pero... aquí estoy —respondió Hannah, encogiéndose de hombros.
Matthew rio ligeramente y extendió una mano, señalando un banco vacío cerca del árbol. —Hablemos.
Se sentaron en silencio por un momento, observando a las familias y parejas que pasaban junto al árbol. El ambiente estaba impregnado del espíritu navideño, y en el fondo se escuchaba una vez más la inconfundible melodía de "Last Christmas".
—¿Qué opinas de esta canción? —preguntó Matthew de repente, rompiendo el silencio.
Hannah lo miró, sorprendida por su pregunta. —¿Qué? ¿Last Christmas? Es... no lo sé, un clásico. Me recuerda a muchas cosas.
—¿Buenas o malas?
Ella bajó la mirada, jugueteando con los dedos de sus guantes. —Un poco de ambas. Pero creo que ahora me hace sentir esperanza, aunque antes me dolía escucharla.
Matthew asintió lentamente, como si entendiera el significado más profundo detrás de sus palabras.
—Es curioso —dijo él—. Nunca había prestado atención a las letras. Pero hay algo en esta canción... no sé, algo melancólico pero también optimista.
Hannah lo miró, sorprendida por su sinceridad. Era extraño verlo tan abierto, tan diferente al hombre que había conocido hace apenas unas semanas.
—¿Por qué me pediste que viniera, Matthew? —preguntó finalmente.
Él respiró hondo antes de responder. —Porque creo que eres diferente.
Hannah lo miró con incredulidad. —¿Diferente a qué?
—A lo que estoy acostumbrado. A lo que esperaba encontrar.
Hannah se sintió desconcertada por su respuesta. Antes de que pudiera decir algo, Matthew continuó:
—Tú no quieres nada de mí, ¿verdad? No te interesa mi dinero, mi posición… nada de eso.
Ella rio suavemente. —Matthew, apenas te conozco. ¿Cómo podría querer algo de ti?
—Exactamente —dijo él, mirándola directamente a los ojos. —Y eso es lo que me tiene aquí, sentado contigo, en lugar de con alguien más.
El corazón de Hannah dio un vuelco, pero antes de que pudiera responder, la melodía de "Last Christmas" subió de volumen, como si el destino quisiera llenar el silencio entre ellos.
Matthew se levantó, ofreciéndole una mano.
—Ven, quiero mostrarte algo.
Ella lo miró con desconfianza, pero aceptó su mano. Caminó con él hacia el centro de la plaza, donde los patinadores giraban en círculos alrededor de la pista de hielo.
—Mira a todos ellos —dijo Matthew, señalando a las familias y parejas. —No tienen miedo de caer, de hacer el ridículo. Simplemente disfrutan el momento.
Hannah lo miró, sorprendida por su observación.
—¿Por qué me dices esto?
Matthew giró hacia ella, con una leve sonrisa. —Porque creo que es algo que necesito aprender. Y creo que tú también.
Ella se quedó en silencio, procesando sus palabras. Tal vez Matthew tenía razón. Tal vez, después de todo lo que habían pasado, ambos necesitaban aprender a confiar en el momento y en las posibilidades de un nuevo comienzo.
El aire estaba lleno de esperanza, y la Navidad, una vez más, parecía estar obrando su magia.