Confesiones bajo las luces La pista de patinaje comenzaba a vaciarse mientras la noche avanzaba, pero Matthew y Hannah permanecían allí, inmersos en su propia burbuja. Las luces titilantes del árbol de Navidad más cercano se reflejaban en el hielo, creando un ambiente mágico que parecía extraído de un sueño. Matthew, todavía sosteniendo las manos de Hannah, la guió hacia un rincón de la pista donde el tráfico de patinadores era menos intenso. Su respiración formaba pequeñas nubes en el aire frío, pero sus ojos ardían con una intensidad que hacía difícil para Hannah apartar la mirada. —Hannah, hay algo que necesito decirte. Ella lo miró con curiosidad, aunque una pequeña parte de ella sentía temor. Su corazón latía con fuerza, y las palabras que estaban a punto de salir de los labios de

