Miro a Amaris que me sonríe con magnificencia ganándose mi desprecio, quizás este mal, porque se que la verdadera Amaris nunca atacaría a sus amigas pero de igual forma necesitó acabar con el mal que ahora habita en ella. — Solcire aquí estoy, esa flores me hacen débil — escucho la voz de la princesa, de la real. Observo a la impostora frente a mi porque siento que algo bulle desde dentro de ella y me sorprende ver como ahora se retuerce como si combatiera con si misma. Cambio mis planes y decido ayudarla con un hechizo que le ayude a contener el mal y expulsarlo, pero alguien me lanza al centro de la batalla, caigo con un estruendoso choque que me hace gritar por la intensidad del dolor que recorre mi cuerpo, bocanadas de sangre salen por mi garganta y se depositan sobre la superficie

